Mi problema con los (algunos) MMORPGs

Hoy vengo a hablar simplemente de algo personal que me pasa a mi con los videojuegos de rol online masivos o conocidos por sus siglas en inglés MMORPGs. He debido probar de forma más o menos seria una docena aunque solo he tenido el problema del que vengo a hablar con 3 de ellos.

Los MMORPG tienen que intentar engancharte de manera que quieras seguir entrando día tras día y gastando dinero, ya sea comprando sus expansiones, pagando su cuota mensual o pillando alguna cosa en forma de micropago.

Lo cierto es que, aunque como digo al principio he probado una docena de MMORPGs a los que les he echado más de 10 horas (muchos otros se han quedado en una hora y poco para saber que no me interesan), lo cierto es que solo Guild Wars 1, World of Warcraft y Guild Wars 2 me han enganchado seriamente.

Lo que aquí está escrito lo comento también en este vídeo por si prefieres escucharlo de fondo (no es necesario verlo puesto que soy yo básicamente gesticulando :P)

Guild Wars

Guild Wars 1 me enganchó desde su lanzamiento de manera que había días que jugaba hasta 12 horas, aunque en mi defensa diré que fueron los primeros 2/3 meses de estar con la pierna rota y que no podía salir a la calle porque un segundo con la pierna hacia abajo y se me hinchaba y dolía.

Este juego fue mi primer vicio de verdad a un MMORPG y aunque el juego no tenía cuotas si les apoyé comprando todas las expansiones y algunos micropagos en forma de más huecos de personajes y trajes. Este juego lo completé al 100% a nivel de historia y me quedé muy cerca de completar todos los logros del juego (dos de los que se me resistió siempre fue el de superviviente y el de Defensor de Ascalon :S)

El vicio era tal que salvo del juego básico de sus expansiones tengo las ediciones de coleccionista. Hoy en día a este juego le veo un problema serio (sin contar la jugabilidad que ha envejecido regular) y este problema es su innecesaria sexualización de las mujeres. Problema que reconozco que a mi yo del pasado de hace 13 años no le importaba tanto, no veía el problema real que hay con el machismo en los videojuegos (y en los otros entornos de la vida) y no me da vergüenza reconocerlo porque aunque nunca he sido machista si he tenido mucho comportamiento de micromachismo que nuestra sociedad nos impone desde que nacemos. Pero bueno no nos desviemos del tema que aquí hemos venido a hablar de MMORPGs.

World of Warcraft Clásico

El vicio con este juego tardó en llegar (aunque ya hacen 11-12 años aproximadamente de ese vicio) cuando mi grupo de amigos de toda la vida nos metimos de lleno en el juego, yo había probado varios servidores pirata antes pero dado lo mal que funcionaban al final acabé comprando el juego sabiendo que en el oficial esto me iba a gustar. Es un juego que requiere cuota mensual, creo que es al único juego con cuota al que he jugado más allá del tiempo gratis de prueba.

En la época del clásico todo era más difícil que hoy en día en el WoW pero lo cierto es que esa dificultad tampoco es que la eche mucho de menos; tenemos las mazmorras míticas y las bandas para compensar la “simplificación”, para bien, del juego.

Lo cierto es que en cualquier caso estábamos viciadísimos llegando yo a jugar entre semana a pesar de estar ya trabajando en Madrid toda la tarde y hasta bien entrada la madrugada porque era cuando mis amigos podían hacer mazmorras; y es que nosotros teníamos nuestra propia hermandad de rol y jugador contra jugador, pequeñita pero formada solo por gente molona y que le iba el rol y el buen rollo.

Hubo un momento en que más o menos todos a la vez dijimos BASTA. Estábamos demasiado viciados y le dedicábamos el grueso de nuestro ocio a esto, y la verdad es que yo no quería hacer eso porque tengo muchos hobbies; hobbies que requieren bastante inversión de tiempo (rol y wargames)

Guild Wars 2

Con el vicio que tuve a su primera entrega era inevitable que le diera una oportunidad a su secuela. Y lo cogí con muchas ganas, con tantas que me hice el juego casi completo en tiempo récord con mi primer personaje. Lo cierto es que en ese momento fue un poco en plan intensivo y no me enteré del todo bien de toda la historia. Aquí hice una pausa porque no estaba disfrutando del juego realmente (pausa en la que mis amigos de siempre entraron a jugar y yo no pude jugar con ellos 😅)

La siguiente vez que volví unos meses después lo jugué con más calma con mi colega Aitor, y allí ya fui más atento a todo; y encima como llevábamos dos personajes de distintas clases y razas pudimos ver toda la historia separada de ambas razas (puedes acompañar a otro a su historia personal) y luego ya hacer juntos la parte común. Llegó un momento en que las circunstancias hicieron que dejáramos de jugar y un tiempo después yo lo retomé solo para terminar la historia del juego principal.

Después de eso siempre lo tengo instalado y voy entrando de vez en cuando para coger la recompensa diaria, hacer los desafíos del día y desbloquear los capítulos de la historia del mundo viviente para jugarlos algún día.

Con el tiempo salieron dos expansiones del juego y en un sorteo me tocó la segunda expansión, Path of the fire, así que me compré aprovechando un finde del 50% la primera expansión, Heart of the thorns.

De ambas expansiones creo que he hecho cerca de la mitad de la historia pero lo acabé dejando por falta de tiempo: la liga de Punkapocalyptic a la que estaba apuntado, los triple A que me apetecía jugar así como el haberme logrado juntar con 3 grupos de rol hicieron que me quedara poco tiempo para videojuegos online, luego mi PC empezó a renquear y me quedé solo con consola como medio de videojuegos principal.

World of Warcraft: Legión y Battle for Azeroth

Y regreso a World of Warcraft en abril de 2018. Con mi liga de Punka casi terminando, dos de mis grupos de rol que quedábamos una vez al mes como mucho y Aitor hablándome de las bondades del WoW y como había cambiado pues me picó el gusanillo y regresé. Compré legión que ya estaba terminado de salir todo el contenido e hice la precompra de battle for Azeroth.

Han sido unos meses muy divertidos de jugar de nuevo online (WoW sigue tirando bien incluso en un ordenador con 7 años) pero de nuevo me encuentro jugando demasiadas horas a este juego y el problema es que me cuesta parar… Con la salida de battle for Azeroth me he llegado a ver jugando “solo” 3 o 4 horas para luego empalmar otras 3 o 4 con mi colega un día cualquiera del fin de semana y 2 o 3 horas cada día entre semana.

Y eso no puede ser así porque quiero montar y pintar minis, preparar partidas de rol, leer y jugar a otros juegos: Hollow Knight (que me pillé por 9 euritos en la switch ayer mismo), el inminente Spiderman y la siguiente parte del DLC de Xenoblade Chronicles (estos dos ambos salen en septiembre con una semana de diferencia)

Así que hoy mismo he dicho BASTA y el día antes de renovar el mes he cancelado mi suscripción. Mi idea es regresar más adelante, cuando me sienta menos saturado de tanto WoW y me vea capaz de mantener cierto autocontrol de horas.

¿Habéis tenido vosotros alguna vez este problema de no controlar las horas con un videojuego o cualquier otra clase de hobby?

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